• En Italian Baroque Mandolin Sonatas el aclamado grupo de Luxemburgo se sumerge en un selecto, delicado y elegante mundo sonoro. La grabación ha sido realizada para Deutsche Harmonia Mundi, el sello especializado en música antigua de Sony Classical

Febrero de 2021
Si bien autores como el abate Ranieri Capponi, Niccolò Susier, Nicola Romaldi, Giovanni Pietro Sesto da Trento o Francesco Piccone en la actualidad no son tan conocidos por el gran público como Vivaldi, Bach o Händel, su obra merece la pena rescatarla del olvido al tratarse de auténticas joyas del Barroco. Es lo que han realizado Ju an Carlos Muñoz y Mari Fe Pavón, miembros fundadores del afamado grupo Artemandoline que, con sus instrumentos originales, vienen brindando nueva vida al repertorio de la mandolina barroca en todas sus expresiones. En Italian Baroque Mandolin Sonatas, su nuevo trabajo discográfico, ambos revisan obras maestras de los compositores antes citados aportando, además, primeras grabaciones mundiales de cinco obras nunca antes editadas en CD.
El repertorio del disco, producto de años de investigación musicológica, pertenece a un período muy fértil en la historia del instrumento y de la forma sonata. En la época del Barroco la mandolina estaba en pleno auge y eran muchos los músicos que se interesaron en explorar los nuevos medios de expresión que ofrecían, consolidando un gran refinamiento estético gracias al pleno desarrollo de la técnica interpretativa.
La sonata italiana, que llega a su punto álgido en este período, es la forma que predomina en un disco que se pasea entre los siglos XVII y XVIII centrado en creadores que resultaron ser auténticos precursores tanto de la forma como de la técnica interpretativa. “Al acercarnos a las sonatas de mandolina en esta grabación nos sedujo inmediatamente su alta calidad de escritura, su variedad y su lado jubiloso”, afirma Juan Carlos Muñoz. “Las sonatas son animadas y están imbuidas de movimientos contrastantes, marcados por cambios de carácter y de tempo”.
Se trata de composiciones de gran libertad en la estructura, “aspecto que, como intérpretes, también nos deja muy libres en la interpretación”, apunta Mari Fe Pavón. “El uso frecuente de patrones de bajo ostinato permite una forma más creativa de tocar que resalta en la interpretación la búsqueda de colores como modo de expresión. En relación a las posibilidades de articulación, los cambios de tempi y matices, podemos, en esta música, transcribir afectos y emociones abriendo un camino directo al corazón del público”. Juan Carlos Muñoz también puntualiza que “los colores buscados no se deben al azar, porque nuestro objetivo es que las sonatas ganen siempre en novedad y frescura. El bajo continuo, en este sentido, permitió muchas variaciones en instrumentos como el clavecín, órgano, violonchelo, tiorba, guitarra y violone”.
Para comprender mejor la tradición de la sonata italiana e identificar los rasgos estilísticos del repertorio instrumental “hay que saber apreciar el aporte de compositores como Capponi, Romaldi, Trento o Susier, relegados con demasiada frecuencia a un segundo plano en comparación con los compositores de esa época”, explica Mari Fe Pavón. “Se trata de músicos que con su obra contribuyeron al modelo compositivo de la sonata de principios del siglo XVIII, un género independiente en la vida musical de la época que se convirtió en parte integral del entretenimiento cortesano”.
Italian Baroque Mandolin Sonatas propone un programa ambicioso y fascinante que se pasea por lo mejor de la creación de la mandolina barroca de la época deteniéndose sobre todo en centros de producción tan importantes como fueron Florencia y Roma.
Con su disco más reciente, Venice’s Fragrance, grabado junto a la soprano Núria Rial, Artemandoline ha conseguido una nominación para los International Classical Music Awards 2021.